| Hermanas de la Misericordia de San Vicente de Paúl |
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| Escrito por Nora Garcia |
| Domingo, 01 de Abril de 2007 06:37 |
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"Al servir a los pobres se sirve a Jesucristo. Por consiguiente, debe vaciarse de sí mismo para revestirse de Jesucristo", dijo San Vicente de Paul. Es por eso que las Hermanas de la Misericordia de San Vicente de Paul trabajan incansablemente por atender a los más necesitados a través de comedores, albergues, atención a los enfermos, educación y proyectos de desarrollo en Moro. La Congregación de las Hermanas de la Misericordia de San Vicente de Paul fue fundada por Katarina Linz hace más de 200 años en Austria; empezando allí las primeras comunidades, luego en Italia, hasta que decidieron emprender la misión evangelizadora en el Perú, con una decidida opción por los pobres. Gracias a Dios ellas eligieron Moro y desde su llegada en 1983 han trabajado arduamente por llevar la Palabra de Dios y devolverles la dignidad a los pobres de los poblados rurales del distrito de Moro. EDUCACION Y PROMOCION HUMANA Actualmente la comunidad está compuesta por 8 hermanas, 4 europeas y 4 peruanas, teniendo a la hermana Rosbwhita como superiora de la casa. Pese a tener diferente idioma, edad y cultura han sabido sobrellevar la convivencia y el trabajo compartido. La solidaridad se hace efectiva con el trabajo de la hermana Katty Sánchez, natural de Huaraz, a quien la encontramos preparando los alimentos en el comedor San Vicente de Paúl, para 180 escolares y 35 ancianos pobres diariamente. CENTRO DE DESARROLLO INTEGRAL - CEDIACU Una de las obras más impresionantes edificada por las Hermanas de San Vicente de Paul es el Centro de Desarrollo Integral (CEDIACU), cuya extensión es de 7300 metros cuadrados y que ha recibido apoyo externo. Además de la conformación de la Asociación Caminemos Unidos (ACU), presidida por su fundadora y promotora la hermana Rebecca Frick y laicos de la zona. Esta obra tiene por finalidad generar fuentes de trabajo a partir del desarrollo de capacidades de los pobladores de Moro y alrededores; ofreciendo servicios como museo, auditorio, carpintería, mecánica, confección de ropa, hospedaje, restaurante y mirando como futuro el procesamiento e importación de productos agrícolas de la zona. “Queremos que a través de nuestro trabajo pastoral la gente se acerque más a Dios, que las personas descubran su dignidad, sus potencialidades y se sientan aceptados, valorados, tal como son. Como religiosas no nos sentimos las salvadoras, sino un poblador más”, dice la joven hermana Ruth. |
| Última actualización el Viernes, 04 de Abril de 2008 07:27 |