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COMPASION, FE, ORACION Y COMUNIDAD
Hermanas de la Santa Cruz
El cambio sistémico no violento de la sociedad a través de la oración, la palabra y la acción es el sueño que las mueve, y su opción es por los excluidos, buscando que se administre responsablemente los recursos humanos, ecológicos, financieros de una manera equitativa y sustentable.
Por eso, desde su llegada a la Diócesis en 1982, han trabajado con los marginados, los pobres, los presos, ancianos, infectados con VIH-SIDA, las mujeres que sufren violencia; pero también formando laicos líderes para su comunidad.
“Hemos trabajado todo estos años buscando que las personas puedan apreciar su dignidad, pues fueron creadas a imagen de Dios. Nuestro énfasis está en la igualdad, mutualidad, relaciones justas, formación de agentes pastorales para asumir responsabilidades y trabajar en conjunto”, dice la hermana Patricia Crane quien conforma la comunidad junto a la hermana Mary,
LOS PRIMEROS AÑOS
La Congregación de las Hermanas de la Santa Cruz, que tiene sus orígenes en la Congregación de Santa Cruz, fundada a mediados del siglo XIX en Francia, es internacional y forma parte de la familia de hermanas, hermanos y sacerdotes de Santa Cruz .
Por ello, la llegada de las hermanas a Chimbote tuvo con finalidad el apoyo a los Padres de Santa Cruz. Pese al choque cultural, la dificultad del lenguaje y a veces sentir la soledad, lograron estrechar lazos de amistad con las otras congregaciones cercanas, como las Hermanas del Verbo Encarnado.
Se dedicaron entonces a la parroquia, en la pastoral social y de salud, apoyando los comedores populares del entonces COBIS, miembros de ODEC y de grupos juveniles.
Fue importante el trabajo de la hermana Patricia XXX , como directora de Caritas por más de una década. Sufrieron toda la época de violencia política del país y claro los primeros años tuvieron que afrontar el temor de la presencia terrorista en los pueblos marginales, donde ellas trabajaban Es necesario reconocer también el apoyo recibido de voluntarios laicos extranjeros.
INTENSA LABOR
“Queremos seguir respondiendo a los signos de los tiempos, a las necesidades de la gente del lugar hasta lograr que el grupo humano pueda caminar solo y dejarlo ser”, añade la hermana Patricia, actualmente coordinadora del Departamento de Pastoral de la Salud (DEPAS), desde donde promueve la salud integral .También forma parte de la Mesa Provincial de Lucha contra la Pobreza, Mesa de Violencia contra la Mujer, COREMUSA, Grupo de Ayuda Mutua-GAM para el VIH-SIDA y trabaja en la formación de promotores de salud líderes de sus comunidades, partiendo del Evangelio.
En la parroquia Santa Cruz es parte del EPAP, asesora de la comunidad de Esperanza Alta, parte del Grupo de Ecónomos de la parroquia, asesora de la Pastoral de la Acogida y miembro del Consejo Parroquial.
Por su parte la hermana Mary (de nacionaliad xxxx) visita el penal de Cambio Puente, tras su experiencia por años en el Penal de Lurigancho en Lima
. Además acompaña a los grupos parroquiales buscando el desarrollo y crecimiento emocional y espiritual de los jóvenes, es asesora de Confirmación, miembro del EPAP, anima un numeroso grupo de la tercera edad y atiende la comunidad rural de San José.
Ellas mantienen buen ánimo para realizar toda esta ardua labor de servicio social, y para hacerlo tienen que seguir buscando el apoyo externo a través de proyectos. Esperan que la presencia de la Congregación en Perú continúe, con la presencia de las hermanas peruanas en formación.
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