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EL SEMINARIO MAYOR DIOCESANO
I. EL SEMINARIO MAYOR
1. Naturaleza y Finalidades
1.1 El Seminario Mayor es ״sobre todo, una comunidad educativa en camino: la comunidad promovida por el Obispo para ofrecer, a quien es llamado por el Señor para el servicio apostólico, la posibilidad de revivir la experiencia formativa que el Señor dedicó a los Doce״. Su identidad más profunda es, por tanto, ״ser a su manera una continuación en la Iglesia de la íntima comunidad apostólica formada en torno a Jesús״.
1.2 Desde este marco de referencia, el Seminario Mayor es una familia humana, eclesial, diocesana y educativa en proceso, con la ayuda de la cual el Obispo según las normas de la Iglesia, confía la tarea de formar a los futuros sacerdotes diocesanos.
1.3 Como familia humana, los formadores y seminaristas comparten un proyecto de vida en común y participan, cada uno según su función y responsabilidad, en el mismo proceso formativo. La convivencia en la confianza y la amistad entre los distintos miembros del Seminario tiene como horizonte la educación de personas llamadas por Dios a formar una comunidad familiar que vive con gozo la presencia, la palabra y el amor de Cristo resucitado.
1.4 Como familia eclesial:
· El Seminario es básicamente una familia de discípulos del Señor, que se preparan para el sacerdocio ministerial, que, a partir de la profesión de una misma fe, celebrando una misma liturgia y en la experiencia fraternal de un mismo amor, vive el Ministerio de Cristo y es, en medio del mundo, signo e instrumento de salvación.
· La vida de sus miembros esta llamada a ser, según el estilo del discipulado de Jesús, una familia de creyentes que, unidos al Señor, y participando de su vida, quieren vivir con radicalidad el espíritu del Evangelio. Una familia en la que debe resplandecer el Espíritu de Cristo y el amor a la Iglesia. Así han de actuar también quienes están al servicio del Seminario.
· El Seminario, con el debido discernimiento, debe vivir abierto, solidaria y servicialmente a la Iglesia y al mundo de hoy estando muy atento a sus necesidades.
1.5 El Seminario, como familia eclesial diocesana, vive en comunión con su Obispo y su Presbiterio, conoce de cerca sus preocupaciones pastorales y está inserto en la vida de la diócesis participando de sus esperanzas e inquietudes ofreciendo a la familia diocesana los pastores que necesita.
· El Obispado y los formadores de los futuros sacerdotes han de programar con realismo (a partir de claros criterios pastorales y educativos y en estrecha colaboración con los organismos diocesanos) las formas por las que se ha de hacer realidad la integración y el servicio de los aspirantes al sacerdocio en las acciones pastorales de la Diócesis.
· Los formadores junto con los seminaristas deberán crear los cauces necesarios para dar a conocer la vida del Seminario, sus planes educativos, preocupaciones, logros y necesidades.
· Con las razones de prudencia oportunas, los seminaristas se mantendrán especialmente vinculados con los miembros del presbiterio. A este efecto, el Rector y los formadores, de acuerdo con el Obispo, procurarán mantener informados a los sacerdotes, utilizando los medios oportunos que hagan posible su presencia real y constructiva en la vida del Seminario.
1.6 En cuanto como familia educativa el Seminario Mayor determina su fisonomía por su fin específico de acompañar todo el proceso vocacional, mediante el discernimiento de la vocación, la ayuda para corresponde a ella y la preparación para recibir el Sacramento del Orden. Por ello, toda la vida del Seminario está dedicada a la formación humana, espiritual, intelectual y pastoral de los futuros presbíteros en régimen de vida familiar, incluida la infraestructura en la cual se habita, de especial influencia en esta formación.
1.7 Para alcanzar nuestras finalidades el seminario formulará su proyecto educativo conforme a las orientaciones actuales de la Iglesia sobre la formación sacerdotal. También redactaremos un Reglamento conforme a las directivas de la Iglesia y las normas básicas de la formación sacerdotal en el Perú:
1.7.1 Un Reglamento según los documentos de la Iglesia y sus normas básicas: para lograr este fin, el Seminario Mayor ha de observar las normas del plan de formación sacerdotal y, bajo la guía del Obispo diocesano, establecerá su propio proyecto educativo y reglamento, que garanticen la unidad de dirección, manifestada en la figura del Rector y sus colaboradores; ordenen coherentemente la vida familiar y las actividades educativas, expliciten y concreten los distintos medios y objetivos de la formación sacerdotal.
1.7.2 El proyecto tiene que ser claramente definido. Su estructura básica, ha de servir fielmente, sin ambigüedades ni imprecisiones, a la finalidad específica: la formación de los futuros sacerdotes, que justifica la existencia del Seminario como familia eclesial educativa. El seminario Mayor debe ser ״escuela de fidelidad total a Cristo, a su Iglesia y a la propia vocación y misión״. Esta triple fidelidad, posibilitada por la gracia y que tiene su modelo en Jesús ״a quien el Padre consagró y envió al mundo״ como ״Buen Pastor que da la vida por sus ovejas״, debe configurar todas las dimensiones de la formación del Seminario. Para facilitar este proyecto educativo y a fin de que la vida en el Seminario pueda alcanzar su desarrollo como familia eclesial, los alumnos, con sus más directos formadores, habitarán en residencia conjunta especialmente acondicionada para este objetivo.
1.8 Al elaborar los proyectos educativos concretos y el reglamento, se pondrà de manifiesto la identidad del sacerdote diocesano, su espiritualidad y su índole propia, capacitando a los alumnos para el ejercicio del ministerio propio del presbítero secular, en la Iglesia particular a cuyo servicio se han de incardinar.
2. La aprobación canónica del Seminario Mayor (Filosofado)
2.1 El Seminario Mayor con sólo estudios de Filosofía necesita un Decreto de Aprobación dado por el Obispo de la Jurisdicción.
2.2 Decreto de Erección del Seminario de la Diócesis de Chimbote
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