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Centro AMAR de Chimbote lleva su nombre
Hermanas del Buen Pastor recuerdan
a “Aguchita”, victimada hace 17 años
El Centro de Apoyo a la Mujer "Agustina Rivas" - Centro AMAR de Chimbote, promovida por las Hermanas de Nuestra Señora de la Caridad del Buen Pastor, está de aniversario y recuerda a quien lleva el nombre de su institución. Una religiosa asesinada hace 17 años en la plaza central de un poblado de Chanchamayo, y que su ejemplo de servicio a los marginados y desposeídos alienta el caminar de AMAR.
“Estamos celebrando un aniversario más de servicio a la mujer, especialmente de aquella que es marginada y excluida por la sociedad. Tomamos este nombre en memoria de Hna. María Agustina Rivas López, conocida como "Aguchita".
Ella nació en el rincón de los muertos Coracora (Ayacucho). Fue llamada por Jesús a seguir sus huellas en la congregación del Buen Pastor. Vivía su vocación en absoluta coherencia, sencillez, alegría y humildad dando la vida paso a paso, silenciosa, serena y siempre sembradora de paz.
Con sus 70 años de edad de frágil salud, ella optó por trabajar tres años en zonas de emergencia en la selva, donde la presencia del Pastor Misericordioso era importante y necesaria. La congregación había elegido La Florida (Chanchamayo, Junín, Vicariato de San Ramón) para su tarea pastoral en educación, y más tarde, en la promoción de las mujeres campesinas.
Esos últimos fueron muy difíciles, debido a la presencia de grupos subversivos en el Valle de Yuranaqui. Desde su llegada, el servicio de Aguchita estaba dirigido especialmente a las mujeres. Era incansable cuando se trataba de servir y así fue como siguió su opción en coherencia.
EL DIA TRAGICO:
“QUE TE SALVE TU DIOS”
Aquel 27 de setiembre de 1990, ingresó al pueblo, un grupo de 15 a 18 jóvenes entre hombres y mujeres. Convocaron a los pobladores a la plaza y entre ellos a la "madre Aguchita". En la plaza, tras una hora de asamblea, comenzaron a leer una lista de personas que serían ajusticiadas. Muchos reclamamos diciendo que había una equivocación. "Son personas que no han hecha daño a nadie", exclamó la Hna. Agustina.
Los subversivos le respondieron:"…que a ti ahora te salve tu Dios, a tu Dios también le vamos a cortar el cuello”. Aguchita juntó sus manos y trató de arrodillarse, pero se desvaneció. Allí fue cuando le dispararon cinco balas mortales que atravesaron su cuerpo.
Nuestra hermana nos marca un camino a seguir y nos testifica lo que significa la fidelidad a un carisma de amor, acogida y reconciliación comprometido a continuar damnificando a la vida de las mujeres en situación de exclusión y pobreza; principalmente a aquellas que están en alto riesgo y explotación sexual comercial (ESC). ¡María Agustina, acompáñanos! (Colaboración: Hna. Nancy Pereyra)
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