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Llamamiento de la Santa Sede ante el cambio climático
Ante la ONU: Hay una responsabilidad
compartida de defender nuestro planeta
El pasado martes, un representante de la Santa Sede tuvo una importante intervención en la sesión de la Asamblea General de Naciones Unidas (ONU), que ahora busca un nuevo acuerdo internacional sobre el cambio climático.
El llamado fue para todos: científicos y otros expertos, líderes políticos y gubernamentales, administradores locales y organizaciones internacionales, todo sector de la sociedad humana y para cada persona. “…todos, sin excepción, tienen la grave responsabilidad de proteger el ambiente”. Y pidió que la información sobre los problemas del cambio climático “no deberían ser exageradas ni minimizadas en nombre de la política, de ideologías o del interés personal”.
Ofrecemos extractos de la intervención en la pasada sesión de la ONU, con el título: “El futuro está en nuestras manos: cómo afrontar el reto del cambio climático”.
NUESTRO FUTURO COMUN
“Ha sido desestabilizador constatar cómo algunos comentaristas han dicho que deberíamos explotar nuestro mundo hasta el final, sin tener en cuenta las consecuencias, utilizando una visión del mundo supuestamente basada en la fe. Se trata de una actitud fundamentalmente imprudente.
En el extremo opuesto están quienes consideran que la tierra es el único bien, y que ven a la humanidad como una amenaza irredimible para la tierra, cuya población y actividad tienen que ser controladas con medios drásticos.
Estas afirmaciones ponen a los seres humanos y sus necesidades al servicio de una ecología inhumana. Algunas actitudes semejantes, podrían también impedir todo intento profundo global de promover la mitigación, adaptación y resistencia, ante los efectos del cambio climático, así como la salvaguarda de nuestro futuro común.
ACCION COLECTIVA EN
DEFENSA NUESTRO PLANETA
Dado que ningún país puede resolver por sí mismo los problemas relacionados con nuestro medio ambiente debemos anteponer la acción colectiva al interés personal. El aspecto económico de estos caminos y medios debería ser seriamente tenidos en cuenta, considerando que las naciones pobres y sectores de la sociedad son particularmente vulnerables a las consecuencias adversas del cambio climático, ya que sus recursos y su capacidad para adaptarse a este cambio y mitigar sus repercusiones son muy limitados.
Es previsible que estos programas de mitigación y de adaptación encuentren una serie de barreras y obstáculos, no tanto de carácter tecnológico natural, sino más bien de carácter social, como el comportamiento y las preferencias de los consumidores, y de naturaleza política, como las políticas gubernamentales.
Por ello, tenemos que prestar atención a la educación, en especial a la de los jóvenes, para cambiar actitudes innatas y egoístas de consumo y abuso de los recursos naturales.
Al mismo tiempo, políticas gubernamentales que ofrezcan incentivos económicos y ayudas financieras a tecnologías más adaptadas al ambiente darán al sector privado la señal positiva que necesita para programar su desarrollo en esta dirección.
Los estados tienen la responsabilidad compartida de defender el clima mundial y nuestro planeta, y de asegurar que las generaciones presentes y futuras puedan vivir en un ambiente sano y seguro.
Los Estados pueden adoptar libremente convenciones y tratados internacionales, pero si las palabras no son acompañadas por una acción eficaz, haremos muy poco para impedir un mundo inhóspito y acabaremos reuniéndonos dentro de poco tiempo para lamentar otro fracaso colectivo. (Monseñor Pietro Parolin)
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