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Superior General en visita canónica llega a Chimbote y sierra de Ancash
Oblatos de San José: aportes y desafíos
a 60 años de su presencia en el Perú
Conocedor de la gente que habita en las alturas - los andes ancashinos, el Cerro San Cosme en Lima y las favelas en Brasil- el padre Miguel Piscopo llegó de Roma en visita canónica a nuestro país, donde pensó y deseó vivir y morir.
Tras vivir 15 años en nuestro país (enfrentando el problema de la migración y la violencia política) y luego seis años en Brasil, es ahora el padre Superior General de la Congregación de Padres Oblatos de San José; congregación que desde hace 60 años apoyan la misión evangelizadora de la Iglesia peruana y han sido los gestores de la Iglesia chimbotana.
Y eso lo sabe bien el padre Miguel, quien enfatiza el gran aporte eclesial de los Oblatos, en el mundo campesino y en las ciudades y particularmente, la preocupación de formar comunidades eclesiales en los pueblos peruanos donde están presentes: Lima, Cajamarca, Huaraz, Pomabamba, Cabana y Chimbote.
EVANGELIZACION Y PROMOCION HUMANA
Este sacerdote italiano, que ha sido testigo de la miseria, la desesperanza, la delincuencia en la dura Lima, señala enfáticamente que el servicio de los Oblatos de San José, y para ser fieles a su fundador San José Marello, tiene que sustentarse en la evangelización y la pastoral humana. “Ambos aspectos son como nuestras dos piernas en nuestra pastoral”, indica.
Y eso espera de sus más de 500 sacerdotes oblatos que la Congregación tiene en 10 países del mundo. Por ello ve con alegría las diversas obras, como los cuatro orfelinatos en la India y centros de formación, programa con pandilleros en México, obras de caridad, la radio popular en Bolivia, las escuelas en el Perú y otros.
“Somos una congregación pequeña y pobre”, dice para indicar que si bien han ayudado a la construcción de templos parroquiales, no han hecho grandes y visibles construcciones, pues se concentran mucho en la formación cristiana y de comunidades.
Pero a su vez, reconoce que el clero y los religiosos, en los últimos años, se mantienen alejados de la vida cotidiana de la gente. “Muchos viven cómodamente y no caminan junto a su pueblo, sus problemáticas, sus preocupaciones. ¿Cómo vamos a evangelizar si no estamos junto a ellos?”, se cuestiona. “Yo he dicho a mis sacerdotes que tenemos que salir de la sacristía y los templos; es una respuesta personal pero que cambia toda nuestra manera de presentar a Cristo”, agrega.
El padre Miguel destaca el alto nivel de organización de los Oblatos de San José en el Perú, la presencia de 100 seminaristas en las diversas etapas de formación y confía en el trabajo de sus 72 pastores, entre sacerdotes y clérigos.
Con todos ellos, espera llevar adelante las tres prioridades de la Congregación: Pastoral Juvenil, Pastoral Vocacional y Pastoral de los laicos. “Queremos ir junto a los jóvenes, paso a paso con ellos, conocerlos para ayudarlos a descubrir su vocación religiosa o en las construcción de familias cristianas”.
En relación a los laicos, dijo que trabajarán para que “os laicos, conocedores de la Doctrina Social de la Iglesia, estén inmersos en cargos públicos, en el mundo de la política, de las empresas; para que desde allí promuevan los valores éticos, la justicia, la solidaridad y la defensa de la vida y la dignidad humana”.
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