|
Jesús es el Señor de la Vida
Jesús ha vencido a la muerte, al pecado signo de división. El ha vuelto a la vida, porque ha vencido al odio, a la violencia, a todo lo que destruye la vida de los seres humanos, a los que se les niega el derecho a la vida y a su realización como personas.
La noche de la penumbra, de los que quitan la vida en medio de la oscuridad ha terminado. Ya no está más entre los muertos, sino que está vivo. Ha vencido a la cultura de la muerte. Ha triunfado la vida. Porque “En El estaba la plenitud del Amor y de la Fidelidad ” (Jn 1,14).
El es Señor de la vida : “Soy yo, no tengan miedo”. Porque El ha venido para darte vida. Para que tú tomes tu vida entre tus manos. Para que superes el miedo, la depresión, aquello que no te deja ser persona. Y para que tú veas lo que vales a los ojos de Dios. El es el Pan de vida. Por eso nuestra fe se nutre en la alegría del resucitado, cuando celebramos su muerte y su resurrección.
La hora de las tinieblas ha quedado atrás. El acusador que acusa a sus hermanos y los desaparece ha huido. ¡Cuánto tendríamos que avanzar para dejar las tinieblas que humillan y desaparecen vidas humanas! ¡Cuántas actitudes violentas y cobardes tendrían que desaparecer del corazón humano y de nuestra sociedad! Entonces aparecerá la luz victoriosa de Cristo.
Alegrémonos, gocemos: Jesús ha vencido a la cultura de la muerte, para darnos vida. Una vida nueva que nos exige caminar en su presencia todos los días de nuestra vida para hacer las cosas que a El le agradan. Ha vencido al odio para dar paso a una cultura de amor, cuando hacemos los esfuerzos para ser tolerantes y entablar un diálogo sincero y profundo en el hogar, en la sociedad.
Cuando las autoridades hacen lo posible de sentarse en la mesa de negociaciones para ver lo mejor para el bien común del pueblo: Cristo está resucitando en ellos. Y sus acciones y palabras tendrán validez y coherencia, cuando el pueblo ve surgir una vida nueva que nace de la voluntad y la libertad de usar mejor los recursos al servicio de la comunidad.
Tú cristiano vive la PASCUA DE LA RESURRECCION , siendo mensajero de la vida, del amor, de la verdad, de la libertad. Porque tú eres constructor de vida y de paz, cuando haces todo lo posible desde el sector en que te encuentras para ser testigo de ese Jesús que ama, proclama y defiende la vida como don de Dios en todas sus formas. Ser testigos del resucitado es ser creadores de una cultura de vida.
Que el Señor resucitado nos ilumine para ser portadores de luz, de fe y de esperanza. Y que su Espíritu sea la fuerza que nos promueva a dar frutos de verdaderos discípulos y seguidores de aquél que entregó su vida por amarnos. (Fr. Héctor Herrera, O.P.)
|