|
24 de marzo
Solidaridad frente a la Tuberculosis
El 24 de marzo de cada año se celebra el “Día de la Tuberculosis ”. En este día a nivel mundial se realizan diversos eventos para sensibilizar y concientizar a la población y las autoridades sobre el avance de la tuberculosis y sus consecuencias en el desarrollo integral de las personas, de las familias, de las comunidades y del país.
Por ello es importantísimo reflexionar sobre las consecuencias de esta enfermedad en la vida de cada persona afectada. Es entrar en sus vivencias, ponerse en sus zapatos y saber que frente a un diagnóstico: ¿cómo se sintió conociendo que uno de sus órganos están afectados, están siendo destruidos por el bacilo?, ¿cómo le afectó a su salud mental, a sus sentimientos, a su ser profundo?, ¿cómo reaccionó personalmente, su familia, sus amigos?
Los testimonios que las personas afectadas manifiestan son muy sentidos; el rechazo, el maltrato y la discriminación que reciben de las personas de su entorno o del personal de salud, dicen ellos (as) “son peores que la propia enfermedad”.
Llamamos a cada cristiano (a) para asumir las actitudes del maestro Jesús en su relación con las personas enfermas, que están relatadas en los Evangelios. Jesús nos dice : “Lo que hicieron con alguno de estos mis hermanos más pequeños lo hicieron conmigo” (Mt 25, 40), ¿cuál sería nuestra respuesta hoy?. O cuando nos dice “Ama a tu prójimo como a ti mismo” (Mt 22, 39b) ¿Hacemos esto?
El ser humano es lo más hermoso de la creación, Dios lo hizo superior a todos los seres creados, por eso la persona humana se le considera el valor supremo universal, más aún nos creó a su imagen y semejanza. También los documentos de la Iglesia reconocen que toda persona que sufre es el rostro vivo del Cristo que sufre, entonces ¿cuál debe ser nuestra actitud frente a la persona enferma?
Que nuestro trato sea cada vez más humano, que las relaciones sean cada vez más cálidas, solidarias y sin violencia, porque “La enfermedad pasa, pero la persona queda”; entonces hagamos que la persona afectada siga sintiéndose persona importante, amada, única y digna, no sólo ante los ojos de Dios sino también con nosotros (as), que somos su familia universal. Si Dios les acoge, los acepta, los ama, nosotros hagamos lo mismo. (Secretariado de Pastoral de la Salud – DEPAS Chimbote)
|