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16 de julio Día del Preso
“Somos seres humanos con derechos y deberes”

La Comisión de Justicia Social de la Diócesis de Chimbote, como organismo de defensa y promoción de los derechos humanos en el ámbito local es, desde su fundación, la responsable de la Pastoral de Cárceles que realiza la Iglesia Católica en el penal de Cambio Puente; desde este acompañamiento que realizamos a las personas privadas de libertad, expresamos nuestras reflexiones en el día de la persona encarcelada.
El propósito es reflexionar, tomar conciencia y comprometernos solidariamente con quienes viven en prisión y sus familias, en la transformación del actual sistema carcelario haciéndolo cada vez más humano y asegurar así la adecuada incorporación a la sociedad de las personas excarceladas.
Nos unimos al Documento de Aparecida en la constatación de que <<es necesario que los Estados se planteen con seriedad y verdad la situación del sistema de justicia y la realidad carcelaria>> (DA, 428), y hacemos un llamado a las autoridades, para que, dentro de lo que a nivel local les compete, establezcan y ejecuten acciones coherentes y sostenibles con una política de seguridad ciudadana, política penal y política penitenciaria que respete irrestrictamente los derechos humanos de las personas encarceladas, fortalezca las medidas alternativas a la cárcel, especialmente para los y las jóvenes, y procure el alcance del objetivo de la reintegración a la sociedad con nuevas oportunidades de desarrollo humano.
Como un aporte a la sensibilización de todos y todas la CJS organizó el VI Concurso de Dibujo y VII Concurso de Composición Literaria “Libre para sentir… Libres para crear”, con el objetivo de promover en los/as participantes la expresión libre de sus sentimientos y su capacidad para aportar a la sensibilización de la sociedad respecto a la situación de vida en las cárceles.
Asimismo, demandamos a los magistrados a dejar de lado concepciones rigoristas o excesivamente legalistas, administrando justicia con la conciencia que en sus decisiones se pone muchas veces en juego el futuro de una persona y de su familia. En esta medida, invocamos a aplicar la prisión preventiva como ultimo recurso y a favorecer aquellas medidas alternativas que eviten la privación de la libertad.
Mientras que al Instituto Nacional Penitenciario (INPE) exhortamos a centrar todos sus esfuerzos en procurar que la labor rehabilitadota se haga realidad. Reconociendo las dificultades económicas que existen, deben procurarse acciones que redefinan y encarnen lo que una cárcel pretende ser: un lugar donde se respeten los derechos de las/os privados de libertada y se favorezca la disminución de las condiciones que llevan a la delincuencia. Un elemento esencial en esta labor será afrontar decididamente el flagelo de la corrupción a través de políticas claras y operativos constantes dentro de los diversos ámbitos de su institución.
Los medios de comunicación social cumplen con informar a la sociedad, sin embargo la difusión de noticias y generación de opinión sobre la problemática carcelaria ha devenido en una preeminencia de la cobertura sensacionalista de hechos extremos o coyunturales sin complementarlos con el debido análisis y orientación. Este abordaje favorece a la tendencia a las respuestas facilitistas al problema de la delincuencia y, por lo tanto, el privilegio de la sobrecriminalización y punición, dejando de lado los conflictos sociales que se encuentran en la base de la delincuencia.
Finalmente consideramos que la sociedad tiene que reconciliarse con la cárcel (y viceversa). Esto implicará el reconocer que las personas encarceladas son seres humanos, que tienen responsabilidades, posiblemente quebrantadas, pero también tienen derechos y una dignidad inalienable como todos/as los/as demás. Como sociedad tenemos una responsabilidad con ellos en tanto eran miembros de nuestra comunidad antes de llegar a la cárcel y lo seguirán siendo luego de su excarcelación.
Comisión de Justicia Social
Chimbote, 15 de julio de 2008
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