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Hoy se lanza la Misión Continental en Ecuador y pide trabajar para que el Señor sea cada día más conocido, amado, seguido
Papa Benedicto XVI llama a renovar comunidades eclesiales de América
Quito, ECUADOR. 17/18/08.- Para el Papa Benedicto XVI, el CAM3, es una “oportunidad incomparable que el Espíritu Santo brinda para profundizar en la experiencia importante que supuso la celebración de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, así como en el programa evangelizador que de allí emanó, dando de este modo un paso más en el impulso del ardor misionero en América”.
Benedicto XVI, invocó a renovar nuestra forma de ser cristianos, y a renovar las comunidades eclesiales de América, “mediante la conversión al Señor Jesús, que tuvo siempre como alimento hacer la voluntad de Dios, su Padre”.
El mensaje fue leído durante la Eucaristía de apertura del III Congreso Americano Misionero, CAM 3, ante 10 mil personas; congreso que culmina hoy con un gran acontecimiento: el lanzamiento de la Misión Continental para la Iglesia en toda América Latina y El Caribe, que marca un hito en la historia eclesial.
Por ello, el Papa, afirmó en su mensaje, este inicio de la “Misión continental”, significará que las distintas Iglesias particulares en América Latina y El Caribe van a intensificar su quehacer, para que el Señor sea cada día más conocido, amado, seguido y alabado en esas benditas tierras”.
Señaló, que “La hora presente es una ocasión providencial para que, con sencillez, limpieza de corazón y fidelidad, volvamos a escuchar cómo Cristo nos recuerda que no somos siervos, sino sus amigos. Él nos instruye para que permanezcamos en su amor sin amoldarnos a los dictados de este mundo. No seamos sordos a su Palabra. Aprendamos de Él. Imitemos su estilo de vida. Seamos sembradores de su Palabra.
El Papa, llamó también a “identificarse con los sentimientos de Cristo y así ser discípulos suyos con coherencia y generosidad, proclamando con el propios ejemplo que Cristo es el Hijo de Dios”. Y a “formar comunidades cristianas orantes, concordes, fraternas y misioneras”. De los discípulos se espera, dijo, “un testimonio muy creíble de santidad y compromiso”. (Evared)
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