Segundo domingo de Cuaresma: escúchenlo

Segundodomingodecuaresma(Por: Fr. Héctor Herrera, O.P.) Los discípulos se sorprenden al ver el rostro y los vestidos de Jesús resplandecientes. Pedro no sale de su asombro. Lo más importante es escuchar y dejarnos transformar por su PALABRA de vida. De esto nos habla el evangelio de Lc. 9,28-36. ESCUCHAR AUDIO

Jesús junto con Pedro, Santiago y Juan suben a la montaña a orar (v. 28). Su rostro y sus vestidos se transforman (v. 29). Aparecen Moisés y Elías (v. 30) para darnos a conocer el plan de salvación de Dios. Moisés representa la Ley y Elías a los profetas. En el Tabor y en el Calvario se cumple la misión de Jesús.

Pedro y sus compañeros ven la gloria de Dios. Maestro, ¡qué bien se está aquí! Hagamos tres chozas, una para ti, una para Moisés y otra para Elías. No sabía, Pedro lo que decía (v.33). No comprende que la gloria de Jesús pasa por el camino de la cruz.

La nube en la Biblia significa la presencia de Dios. Hay una relación entre el bautismo (Lc 3,21-22) y la transfiguración de Jesús (v.35) “Este es mi Hijo elegido. Escúchenlo”. El Padre respalda la misión de Jesús. Él ha elegido libremente el camino del dolor, del sufrimiento y recibe la confirmación del Padre, así como la misión de todo creyente que quiere ser discípulo de Jesús.

A través de toda la historia, Dios nos llama a salir de nuestras seguridades y escuchar la voz de Dios, como lo hizo Abrahán, prometiéndolo una tierra nueva (Gn 15,18). Abrahán confió, se fió de Dios, también nosotros necesitamos fiarnos de Dios para entrar en una tierra nueva, humanizando nuestras relaciones de convivencia familiar y social, buscando ser más hermanos. Esto nos exige fe en Cristo y conversión sincera en toda nuestra vida.

Escuchar a Jesús es ser discípulos coherentes con su Palabra y el testimonio de vida. “En la oración personal, alimentado de la Palabra y la Eucaristía, el discípulo, cultiva una relación de profunda amistad con Jesucristo y procura asumir la voluntad del Padre” (D. A. 255)

“¡Cuántas veces los pobres y los que sufren realmente nos evangelizan! (D.A. 257). Escucharlos es tener la capacidad de descubrir como Jesús que cuando tú y nosotros estamos cercanos y compartimos el dolor y el sufrimiento de otros, allí nace una transfiguración de nuestras vidas.

Nos transfiguramos y nos convertimos en discípulos y misioneros cuando llevamos una sonrisa, la alegría de vivir y defender la vida y los derechos de nuestros hermanos. Cuando la fe y el compromiso van unidos de la mano, Dios está allí en medio y presente en nuestras comunidades. “La misericordia de Dios transforma el corazón del hombre haciéndole experimentar un amor fiel, ylo hace a su vez capaz de misericordia”, nos recuerda el Papa Francisco. Es tiempo para practicar las obras de misericordia corporales y espirituales amando de verdad a nuestro prójimo, porque es en el rostro del pobre donde encontramos a Cristo.

Dios nos llama en su Hijo a Jesús a una transfiguración de nuestras vidas, a escucharlo con un corazón abierto. Y a comprender como Pablo: “Nosotros somos ciudadanos del cielo, de donde esperamos recibir al Señor Jesucristo”(Filp 3,20). Esto significa transformar nuestras vidas, viviendo en serio nuestra fe y tomando en cuenta la vida de los demás como don de Dios. ( Segundo Domingo de Cuaresma Ciclo C. D.21.02.2016 lc. 9,28-36)

PORTADA MAR ADENTRO NOVIEMBRE 2018  

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