Luz de las naciones

Luz de las nacionesPor: Fray Héctor Herrera).-  El homenaje de los magos, es una de los más bellos episodios que ha cautivado a creyentes y no creyentes acerca de la infancia de Jesús. Mt. 2,1-12, nos cuenta una reflexión profunda de alcance universal: Jesús es la luz de la salvación para todos.

El término magos, viene del griego magoi, significa matemático, astrónomo o astrólogo, se dedicaban a estudiar el destino de las personas. La piedad popular los convirtió en reyes magos.

El teólogo y abogado cartaginés Tertuliano (160-220 d.C.) aseguró que los magos eran reyes y que procederían de Oriente. En la visita de los magos a Jesús, los Padres de la Iglesia ven simbolizadas la realeza (oro), la divinidad (incienso) y la pasión (mirra) de Cristo.

La fe mueve a los magos a ir en busca del recién nacido. La fe nos pone en camino para encontrar a Jesús como el Dios que se ha manifestado “a los hombres de todas las generaciones y ahora se ha revelado a los santos apóstoles y profetas que, por medio de la Buena Noticia, los paganos comparten la herencia y las promesas de Cristo Jesús y son miembros del mismo cuerpo” (Ef. 3,5-6).

Epifanía es la manifestación del amor de Dios, congrega a todos los pueblos. Jesús es luz de vida, amor, verdad, justicia y Paz. Es la luz que abre nuestros corazones y nos mantiene abiertos a toda la humanidad que cree en la salvación de un Dios cercano, nos muestra su compasión y su misericordia para ver su rostro en los niños hambrientos y sedientos de amor, de justicia, en los sedientos de paz para que lo contemplemos en el corazón de nuestros hogares.

Los magos sintieron la nostalgia de Dios, lo buscaron y encontraron. “La nostalgia de Dios es la actitud que rompe aburridos conformismos e impulsa a comprometerse por ese cambio que anhelamos y necesitamos. La nostalgia de Dios tiene su raíz en el pasado, pero no se queda allí: va en busca del futuro. Al igual que los magos, el creyente «nostalgioso» busca a Dios, empujado por su fe, en los lugares más recónditos de la historia, porque sabe en su corazón que allí lo espera el Señor. Va a la periferia, a la frontera, a los sitios no evangelizados para poder encontrarse con su Señor; y lejos de hacerlo con una postura de superioridad lo hace como un mendicante que no puede ignorar los ojos de aquel para el cual la Buena Nueva es todavía un terreno a explorar” (Homilía de Papa Francisco. 6.1.2017)

Herodes, tiembla con su poder y ordena la muerte de inocentes (v.3-6). El poder se desconcierta, mata y asesina a niños inocentes. “Averigüen con precisión lo referente del niño y cuando lo encuentren avísenme, para que yo también vaya a adorarle” (v. 8). “Un desconcierto que nace del miedo y del temor ante lo que nos cuestiona y pone en riesgo nuestras seguridades y verdades, nuestras formas de aferrarnos al mundo y a la vida. Y Herodes tuvo miedo, y ese miedo lo condujo a buscar seguridad en el crimen: «Necas parvulos corpore, quia te necat timor in corde» (San Quodvultdeus, Sermo 2 sobre el símbolo: PL, 40, 655). Matas los niños en el cuerpo porque a ti el miedo te mata el corazón. (EPIFANÍA. D. 07.01.2018. CICLO B. MT. 2,1-12.)

PORTADA MAR ADENTRO JUNIO 2018  

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